PORTEO ERGONÓMICO

PORTEO ERGONÓMICO

El porteo… ¿qué es?

Cada vez se escucha más la palabra “porteo” pero no por ello es un descubrimiento nuevo. Portear es llevar a los niños encima, próximos al cuerpo. Y esto es algo que el ser humano lleva haciendo desde el comienzo de los tiempos. Cada cultura utilizando cargadores diferentes en cuanto a materiales y formas según el estilo de vida, la climatología o las necesidades, pero con un mismo objetivo y una misma base.

Porteo ergonómico y seguro

El porteo puede tener muchos beneficios, pero decimos “puede” porque sólo los tiene si se portea de una forma correcta, segura y ergonómica. Si no se hace bien puede entrañar un riesgo para la salud del niño o del adulto que portea.
La palabra “ergonomía” hace referencia al respeto por la fisiología y anatomía de los cuerpos (en este caso, el cuerpecito del bebé o del niño y el del adulto).
Es importante, por un lado, que el portabebé respete la etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño y su postura natural. Y por otro, que reparta la carga de forma adecuada entre la espalda y la cadera del adulto, colocando al niño cerca del centro de gravedad y tratando de limitar lo mínimo el campo de visión.

Beneficios del porteo

Como decíamos, el porteo tiene múltiples beneficios, tanto para el bebé o niño que es porteado, como para el adulto que lo portea.
A continuación vamos a nombrar algunos de ellos. Es un tema muy extenso, por lo que en entradas posteriores profundizaremos sobre alguno de ellos.

Algunos beneficios del porteo son…

  • Aumento del contacto físico entre madre/padre y bebé, imprescindible para la auto-organización física, sensorial y motriz.
  • Sensación de seguridad, ya que el cuerpo de la madre es el que ha conocido durante el embarazo.
  • La cercanía permite escuchar y sentir el latido del corazón, el calor corporal, el olor, el movimiento.
  • Todo ello contribuye a crear un espacio de protección más conocido, y por tanto favorece que el niño pueda estar más tranquilo.
  • Mejoran los tiempos y calidad del sueño.
  • Con el contacto el cuerpo de la madre puede variar su temperatura corporal hasta un grado para ajustarse a las necesidades del niño (termo-regulación).
  • Favorece la creación del vínculo de apego seguro.
  • Provee una estimulación multisensorial adecuada a sus necesidades y nivel de desarrollo.
  • Favorece la lactancia materna. El contacto pone en marcha las mismas hormonas que promueven la lactancia: oxitocina y prolactina. Además, ir cerca del pecho fomenta la succión a demanda.
  • Protege el desarrollo de la espalda del bebé y de sus caderas.
  • Aumento de la autonomía y movilidad del adulto, al quedar las manos libres. Además el portabebés evita gran parte de las barreras arquitectónicas que dificultan la movilidad con un carrito.

Puntos clave a la hora de usar un porta-bebé de forma segura y ergonómica.

Ampliamos algunos de estos puntos, que creemos fundamentales:

La espalda del bebé ha de quedar en posición de “C” (flexionada), con la cabeza apoyada en el pecho y las vías respiratorias despejadas (esto se consigue ladeando ligeramente su cabeza).
Las piernas han de quedar recogidas, respetando su posición natural. La posición fisiológica típica del recién nacido es, junto con la cifosis del dorso, la posición de las caderas en “postura ranita”: 100º flexión y 45º de abducción. En esa postura, la cabeza del fémur apoya contra el fondo del acetábulo, permitiendo el correcto desarrollo de la cadera y evitando problemas como la displasia. Así colocado y con las rodillas flexionadas no hay tensión en el cuerpo del beb.

En la figura 1A el muslo no está apoyado. Las fuerzas resultantes sobre la articulación de la cadera pueden contribuir a la displasia de cadera. Además recae más peso sobre la zona genital.
En la Figura 1B el muslo está apoyado, y la cadera en una posición más estable.
Imagen tomada de International Hip Dysplasia Institute.

• El bebé tiene que quedar a la altura correcta (las nalgas del bebé nunca deben ir por debajo de la región umbilical del adulto y, en bebés pequeños, que se le pueda dar un beso con comodidad en la cabeza pero no darle con la barbilla).
• El soporte de la espalda ha de ser adaptable, de modo que un bebé con un grado de movilidad mayor, pueda tener mayor libertad de movimientos. Pero siempre ha de tener la posibilidad de recoger la espalda entera del niño cuando duerma o descanse.
• El portabebés ha de adaptarse al crecimiento del bebé. No todos son adecuados para todos los bebés y en todos los momentos de su desarrollo.
• Tiene que ser cómodo para el porteador y sencillo de usar. Los portabebés ergonómicos ofrecen también confort al portador, pues el peso del bebé o niño se reparte perfectamente por los hombros, dorsales, lumbares, torso y abdominales.

• El portabebé ha de ir bien tenso, dando apoyo a todos los puntos de la espalda (si el bebé cae a un lado o se redondea en exceso, habrá que volver a tensar).
• La barbilla tiene que ir separada del esternón para evitar riesgo de asfixia por bloqueo de vía aérea. En la nariz del bebé ha de haber espacio para que circule el aire, incluso si el bebé va con la frente apoyada en el adulto.
• La región abdominal del bebé ha de estar en contacto con el cuerpo del adulto, nunca el costado o la espalda. Así, el cuerpo del adulto evita que la cabeza del bebé se flexione hacia su pecho, evitando el riesgo de asfixia.
• La cara del bebé siempre tiene que estar visible.
• El adulto ha de estar muy pendiente de que la boca y nariz no pegan contra el cuerpo del adulto y de que la respiración del bebé es rítmica.
Tipos de porta bebés ergonómicos

Existen diferentes tipos de portabebés, que se adecúan a los momentos de desarrollo de los niños y a la demanda de los adultos. Recomendamos acudir a un sitio especializado para consultar los distintos modelos y que un profesional pueda asesorar sobre el más adecuado (en función del niño, de las características y necesidades) y enseñar su correcta utilización.

 

 

 

Laura Blanes

Terapeuta Ocupacional

Especialista en T.O Infantil e Integración sensorial

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